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Sunday, July 17, 2011

Ataques de Pánico y Trastornos de Ansiedad

Ataques de Pánico y Trastornos de Ansiedad

Bienvenidos a nuestro sitio web. Si estás buscando algo de información sobre ataques de pánico o trastornos de ansiedad, esperamos que aquí encuentres lo que buscas. Si ya has sido diagnosticado con alguna de estas frustrantes condiciones, o si crees que puedes estar padeciéndolas, por favor no desesperes. Recuerda que los ataques de pánico son un fenómeno extremadamente común. ¡Te prometemos que no estás solo!

Una de las cosas más frustrantes sobre los ataques de pánico y de ansiedad es que quien las padece a menudo sabe que los temores que tiene no tienen lógica alguna, y sin embargo no pueden evitar que les aquejen. El objetivo principal de este sitio es intentar eliminar algo de este misterio, explicando el cómo y el por qué estas cosas tan extrañas (y aterradoras) te están sucediendo, así como también intentaremos ver algunos posibles tratamientos y maneras de aliviar estos síntomas.

Así es que, ¡comencemos por lo básico!

¿Qué es un ataque de pánico?

Se define un ataque de pánico como un momento de intenso miedo y angustia, que se presenta acompañado de una serie de síntomas físicos y cognitivos. Generalmente estos ataques se disparan por causa de un agente activador (llamado “disparador”), el cual se presenta súbitamente y crea un estado de ansiedad  y confusión casi instantáneo.


Aqui tenemos las clases de ataques de pánico:
  • ESPONTANEOS: aparecen sin advertencias en cualquier momento del día, incluso durante el sueño, sin un desencadenante aparente. En muchas maneras, esta es la forma más atemorizante de los ataques, ya que suceden sin advertencia alguna, y quienes las sufren no pueden siquiera intentar racionalizarlas o relacionarlas a un temor específico. La naturaleza aleatoria de estos ataques hace que a menudo sean confundidos con ataques cardiacos.
  • ESPECIFICOS: se presentan ante situaciónes o lugares específicos. Quien los sufre nunca tiene un ataque al estar ausentes estas condiciones, y se libera totalmente de los síntomas cuando está en ambientes cómodos para él o ella – por ejemplo: en su casa, a solas, o con amigos de confianza. Esto puede tener un efecto debilitante, ya que quienes los sufren pueden encontrarse haciendo demasiado para evitar estos disparadores, a menudo sufriendo grandes inconvenientes tanto para ellos como para sus seres queridos.
  • PREDISPUESTOS POR SITUACIONES: se observan cuando quienes los sufren notan experimentarlos más frecuentemente en determinadas situaciones. Por ejemplo, al viajar en colectivos o trenes. La persona puede no tener un temor o una fobia específica respecto del transporte público, ni tampoco los ataques ocurren siempre que estas personas aborden un tren, pero las probabilidades de que sí sufran ataques en esa determinada situación son por mucho mayores a las normales.

¿Qué síntomas acompañan a un ataque de pánico?

La descripción mas usual es la de sentirse paralizado, casi congelado. Tu mente se llena de pensamientos de paranoia y peligro, te sientes como si estuvieras en la línea de fuego. Al mismo tiempo, tu cuerpo experimenta otros síntomas, tales como taquicardia, palpitaciones, traspiras intensamente, sientes calores, te falta de aliento y sientes como si te asfixiaras. También puedes sufrir náuseas, mareos, dolores en el pecho, hormigueos y entumecimiento.
¡En otros palabras, las síntomas no son muy agradables!
Otra descripción muy común es la de sentirse como en un estado de irrealidad y despersonalización, es decir, haberse visto desprendidos de sus propios cuerpos. También aparecen ciertos pensamientos comunes, como lo es el miedo a la muerte o el sentirte como si te estuvieras volviendo loco. 

La respuesta de lucha o huida

¿Y la fuente de esas sensaciones? Pues todos poseemos un mecanismo llamado respuesta de lucha o huida (“fight or flight response”) que colabora en nuestra protección. Este mecanismo activa químicos en el cuerpo (como la adrenalina) y acelera nuestro ritmo cardíaco, aumentando nuestra presión arterial. Todo esto nos permite reaccionar y actuar ante una situación de peligro, nos ayuda ya sea en prepararnos para enfrentar al sujeto (o evento) agresor, o bien nos da la reacción y el valor para escapar de esta situación.

Cuando esta sensación de peligro disminuye, los síntomas del mecanismo desaparecen, y el cuerpo vuelve a su estado normal. Sin embargo, en quienes sufren de pánico o ansiedades, la capacidad de volver a este estado normal se dificulta, y las actividades del mecanismo permanecen activas por un buen rato, acentuando los miedos, las angustias y la sensación de incomodidad, de alerta y de ansiedad.

La respuesta de lucha o huída es algo que nuestros cuerpos activan en pro a nuestra propia supervivencia.

Los síntomas fisiológicos que una persona experimenta al tener un ataque de pánico son exactamente los mismos síntomas que hubieran sentido nuestros ancestros neandertales al regresar a sus casas luego de largos viajes de cacería, ¡y encontrar a un oso en sus cuevas! Es la misma oleada instantánea de energía nerviosa que vemos en una cebra al ver de pronto a un león, o en un gato atemorizado por un perro.
El mundo en el que vivimos es muy diferente al de nuestros ancestros – después de todo, las posibilidades de que seas atacado por un animal salvaje son (¡esperemos!) muy pocas. Pero el mecanismo de defensa de lucha o huída aún existe en nosotros, y para aquellos que sufren de ataques de pánico la situación NO NECESITA ser peligrosa para que este se active


Trastornos de ansiedad.


Los ataques de pánico/ansiedad a menudo son síntomas de un gran grupo de condiciones, conocido como Trastornos de Ansiedad.

Existen cinco trastornos (o desórdenes) de ansiedad predominantes, que pueden (y suelen) presentarse en forma conjunta o encadenada:
  • Trastorno de Pánico: es el temor a sufrir ataques de pánico espontánea y continuamente. Puede tener una intensidad severa, y sus síntomas a menudo son confundidos con los de un ataque cardíaco.
  • Ansiedad Social: es el temor a sufrir ataques en situaciones sociales, lo que significaría hacer el ridículo en público o pasar vergüenza, creando un estado de alerta permanente que, en fin, nos impide actuar naturalmente en reuniones y eventos con otras personas.
  • Trastorno de Estrés Agudo o Trastorno de Estrés Post Traumático: es la experimentación de situaciones de riesgo de muerte, ya sea personal o de otros, o bien de eventos peligrosos o amenazadores en forma extrema. A menudo son acompañados de ataques de pánico, pesadillas o remembranzas del evento en forma de sueños diurnos, como flashes.
  • Trastorno Obsesivo Compulsivo: son los pensamientos y comportamientos obsesivos e involuntarios que poseen formas de rituales, que se desarrollan en la vida diaria: la limpieza compulsiva de un objeto, el aseo personal excesivo, la repetición de ciertas palabras, etc.
  • Trastorno de Ansiedad Generalizado: es una excesiva preocupación, en un momento o a lo largo de meses, sobre eventos que incluso pueden no haber ocurrido. Lo sientes como una idea que te persigue, marcada por las preguntas de “y qué pasaría si…”.

Monday, July 4, 2011

ES POSIBLE CURAR LOS ATAQUES DE PANICO

ES POSIBLE CURAR LOS ATAQUES DE PANICO





Sí, en la inmensa mayoría de los casos y con la ayuda y el tratamiento de un buen profesional, es posible que una persona deje de sufrir ataques de pánico repetidos. Pero para ello, es importante acudir a un médico quién podrá confirmar el diagnóstico y recomendar una terapia adecuada para cada caso.

Los tratamientos actuales suelen consistir en terapias de tipo psicológico que nos ayudan a comprender que hay muchas personas que sufren lo mismo, que es una condición muy común, que no nos estamos volviendo locos, que no nos vamos a morir por esto. Se trata de lograr una reestructuración cognitiva, es decir, de cambiar la forma de pensar del paciente.

Una vez el paciente se sienta más positivo, optimista y realista ante su problema, el terapeuta le ayudará a identificar el “gatillo” que suele provocar sus ataques de pánico. Esto puede ser un pensamiento, una cierta situación, una cierta actividad o algo tan sutil como un pequeño cambio en el latido del corazón. Una vez que el paciente identifique qué, en su caso, actúa como gatillo o detonante de un ataque, puede aprender a controlar los síntomas que vienen después.


La última fase del tratamiento suele centrarse en ayudar al paciente realizar aquellas actividades que evite por miedo a que le provoquen un ataque de pánico. Se trata de hacerle ver primero, que en realidad no siente miedo ante estas actividades en sí (conducir, entrar en sitios con mucha gente, beber café, subir en un avión, hablar en público…..). En realidad tiene miedo a sufrir un ataque de pánico mientras las realice. Luego aprende que los síntomas de ansiedad que puede sentir al realizar estas actividades no tienen por qué convertirse en un ataque de pánico y que pueden ser controlados por el propio paciente. La terapia ayuda al paciente poco a poco a recobrar su confianza, a controlar los síntomas y a perder el miedo de sufrir un ataque y , como consecuencia, a realizar las actividades que antes evitaba con total normalidad. Suelen ser tratamientos muy graduales (nunca de golpe o forzados) que permitan al paciente recobrar paulatinamente la confianza en sí mismo y perder las fobias adquiridas.

Técnicas de relajación pueden ayudarnos a “navegar” por un ataque de pánico, como si el paciente estuviese navegando un barco por las olas. Tanto técnicas de respiración como de visualización pueden ayudar a tener menos miedo durante un ataque, a lograr que sean más cortos e incluso a prevenir futuros ataques.

Algunas veces un médico recetará medicamentos ansiolíticos o antidepresivos a personas que sufren un excesivo número de ataques de pánico debido a un alto nivel de ansiedad. La homeopatía también puede ser una buena opción para aquellas personas que prefieren evitar los medicamentos fuertes.

Finalmente, puede ser útil compartir tus experiencias con otras personas que han experimentado un ataque o, en algunos casos, han aprendido a convivir con su ansiedad.